domingo, 11 de septiembre de 2011

Haciendo grande lo pequeño

A pesar de la obsesión de algunos naturalistas por centrarse unicamente en aves o grandes mamíferos, también a pequeña escala nos encontramos con perfectas cadenas tróficas en las que existen feroces depredadores y tímidas presas que viven con un miedo constante de ser capturadas. Los artrópodos son los reyes de la química, capaces de desarrollar múltiples técnicas de captura y también soluciones defensivas ante depredadores que los superan más de cien veces en tamaño: sustancias repugnatorias, veneno, ácidos corrosivos... son sólo algunas de las técnicas que podemos observar en el mundo de los insectos y en el de los artrópodos en general.
Comenzaremos la pirámide trófica del escalón más alto al más bajo empezando así por los depredadores de este pequeño mundo que tratamos en esta entrada.
Hablar de depredarores a pequeña escala es hablar de las arañas, artrópodos con 8 patas, equipados con un par de palpos para detectar vibraciones y armados con un par de quelíceros para inyectar veneno a sus presas y retenerlas. Además las arañas cuentan con la capacidad de generar seda, en unas glándulas de su abdomen, la cual moldean utilizando las hileras de la parte posterior de su cuerpo. Muchas especies han perfeccionado el uso de la seda creando telas de geometrías alucinantes, embudos, pequeños hilos que arrastrados por el viento ayudan a la migración de las arañas (seguro que todos habéis visto flotar hilos de telas a contraluz en las tardes de finales de verano), también la utilizan para envolver a sus presas, entre otra multitud de utilidades.
Nos vamos a centrar en la araña de mayor tamaño de Europa, la araña lobo (Lycosa tarantula), la cual podemos encontrar en ciertas laderas soleadas aquí, en las zonas oseras. La verdad es que impresiona encontrarse a una de estas de cerca y destaca su capacidad para pasar desapercibidas a pesar de su tamaño ya que pasan la mayoría del tiempo en un tunel de hasta 30 cm que comunica con la superficie a través de un orificio.

Araña lobo (Lycosa tarantula) a la entrada de su guarida (Pinchad en la imagen para ampliar)

La entrada de dicho túnel está recubierta por hilos de seda colocados estratégicamente para detectar el paso de una presa por las cercanías del mismo. Es entonces cuando la araña percibe las vibraciones y sale del túnel capturando a su presa a una gran velocidad. Su rapidez, fiereza con sus presas y sus costumbres nocturnas (ya que generalmente abandonan el túnel por las noches) la han bautizado con el sobrenombre de araña lobo. Antiguamente se denominaban tarántulas pero al descubrir América y las grandes arañas que allí habitaban, se les llamó a aquellas tarántulas por ser de mayor tamaño. A pesar del tamaño de sus quelíceros que se aprecian en la fotografía inferior, el veneno de esta especie sí es mortal para sus presas pero sus daños para el hombre son semejantes a los de una abeja, además sus costumbres huidizas del ser humano hacen que sea complicado que nos ataque.

Detalle de los ojos, quelíceros, palpos y sedas de la araña lobo (Lycosa tarantula)

Sin embargo las arañas también cuentan con enemigos dentro del mundo de los artrópodos, un grupo de himenópteros, las avispas excavadoras, que se han especializado en la utilización de las arañas parasitándolas. Las paralizan inyectándoles un fluido y aprovechan para enterrarlas en su nido junto a otros artrópodos. De esta forma cuando eclosionen los huevos, las larvas se alimentarán de la araña en los primeros minutos de su vida. El encuentro sería algo semejante a lo que podemos ver en este fragmento de un documental pinchando AQUI.

Avispa excavadora descansando, posiblemente del género Sphex. Esta especie concretamente suele parasitar orugas.

Otro de los grandes grupos de depredadores son los odonatos, que incluyen a las libélulas y los caballitos del diablo. Son insectos que actúan como depredadores desde sus fases de ninfa que viven bajo el agua. Estas formas presentan, en libélulas, una estructura denominada rostro que son unos apéndices modificados en forma de pinza la cual lanza a toda velocidad para cazar a sus presas. Si pincháis AQUI podéis ver un fragmentos de un documental que explica como cazan bajo el agua.
Como se explica en el documental llega un momento en el que las ninfas abandonan el agua para metamorfosear en la forma adulta y voladora que todos conocemos. Es un punto muy vulnerable para la vida de las libélulas ya que han de esperar a que sus alas se estiren y se sequen completamente para poder moverse y volar.


Imágenes de una libélula (posiblemente del género Libellula) sobre la carcasa de su forma acuática y desplegando sus alas. Las fotografías están tomadas con unos minutos de diferencia.

Son animales veloces y bastante eficaces en sus capturas. Patrullan las zonas encharcadas en busca de presas de las que se alimentan posadas tranquilamente sobre los juncos y las eneas.

Libélula de 4 puntos (Libellula quadrimaculata)
Detalle de la venación en las alas de la Libellula quadrimaculata
Vista de los grandes ojos compuestos de las libélulas y también de las pequeñas antenas que presenta este grupo de insectos.

La diferencia entre libélulas y caballitos del diablo es también una de las lecciones básicas en la carrera de Biología. Las diferencias son varias: Las libélulas tienen los ojos grandes y en ocasiones se tocan en la zona dorsal, mantienen las alas desplegadas en reposo y sus alas son anchas desde la base mientras que los caballitos del diablo tienen los ojos a los lados de la cabeza, sus alas se pliegan contra el cuerpo en reposo y sus alas son estrechas en la base y anchas en el estremo, con una forma semejante a la de una raqueta. Sin embargo ambos grupos son depredadores.


Caballito del diablo del género Coenagrion

Los caballitos del diablo adoptan una llamativa forma de corazón durante su acoplamiento para la reproducción en el cual el macho agarra a la hembra por detrás de la cabeza con unos apéndices especiales y esta coloca la parte final de su abdomen bajo la inicial del abdomen del macho produciéndose la transferencia del esperma.

Acoplamiento de caballitos del género Coenagrion

Semejantes a los odonatos son los neurópteros y diferenciables de los anteriores principalmente por la presencia de largas antenas. Al igual que las libélulas y los caballitos del diablo, también son depredadores, muchas veces tanto en su forma larvaria como en la adulta. A este grupo pertenecen las famosas hormigas león y también los ascalafos. Su vuelo es llamativo cuando caminamos a principios del verano por una zona de prados con la hierba alta y destacan sus antenas terminadas en maza (particularmenete en los ascalafos).

Libelloides longicornis en reposo

Como hemos dicho las hormigas león también se incluyen en este grupo y al hablar de ellas casi todos pensamos de entrada en su forma larvaria. Un cazador en miniatura armado con poderosas mandíbulas que abre como si fuese una trampa y que excava un embudo en la arena con paredes resbaladizas en el que caen sus presas. Si éstas intentan escapar echará arena sobre ellas para desestabilizar la superficie de arena y hacer que caigan al fondo del embudo donde se encuentra la hormiga león. Podéis ver la técnica detalladamente pinchando AQUI. (comienza en el min 0:42)
Esta forma larvaria se parece muy poco a la forma adulta de las hormigas león semejantes a libélulas con el cuerpo alargado y las alas transparentes de venas contrastadas como se puede observar en la imagen inferior.

Creoleon lugdunensis

Pero, como en toda cadena trófica, los depredadores requieren de los peldaños inferiores para poder sobrevivir y necesitan presas de las que alimentarse. Estas presas pueden ser depredadores a su vez o bien "herbívoros" (bien se alimenten de plantas directamente como los saltamontes por ejemplo o bien de derivados de las mismas como frutos, néctar, etc...)
Unas de las presas por excelencia tanto de otros artrópodos como de vertebrados son los lepidópteros, las mariposas. Insectos coloridos de alas modificadas, cubiertas de pequeñas escamas indiferenciables a simple vista pero que en su conjunto forman auténticos patrones de formas y colores. Aunque no siempre tienen este aspecto, ya que de los huevos de mariposa nacen pequeñas orugas que se alimentan y crecen hasta entrar en estado de pupa, de la cual saldrá el individuo adulto. Hay gran variedad dentro del mundo de las orugas ya que nos las podemos encontrar peludas, con desplazamientos llamativos, con técnicas de defensa especiales, capaces de mimetizarse simulando una rama, etc.Cada especie suele alimentarse de un tipo de planta en concreto por lo que debemos saber donde buscar para encontrar las orugas de ciertas especies. Aquí van algunas orugas de la cordillera.

Oruga de la Familia Noctuidae

Oruga de pequeña pavón (Saturnia pavonia)

Oruga de la mariposa Tyria jacobeae

En un determinado momento las orugas entran en estado de pupa, formando una cubierta de seda o simplemente una secreción esclerotizada que las protegerá de las inclemencias. Pueden colocarla sobre plantas, enterradas, bajo rocas, etc. Cuando las condiciones son favorables, la mariposa emerge de la pupa y despliega sus alas para que se sequen igual que sucedía en las libélulas. Es también uno de los momentos más vulnerables de su vida. Pinchando AQUI podéis ver el ciclo de la cardera (Vanessa cardui) una mariposa bastante común en la cordillera. A continuación la pupa de la blanca del majuelo y un individuo adulto.

Pupa de blanca del majuelo (Aporia crataegi)

Blanca del majuelo (Aporia crataegi) adulta

Un grupo en el que considero especialmente dificil la identificación de especies son las mariposas de la familia Licenidae y Hesperidae. Las primeras pequeñas mariposas con marcas ajedrezadas en sus alas normalmente azules o pardas, aunque también las hay naranjas y verdes. Las segundas mariposas que destacan por el gran tamaño de su cabeza y generalmente naranjas o bien ajedrezadas de tonos que van desde el verde hasta el rojizo. Aquí van algunas imágenes de licénidos y hespéridos. Algunos están identificados pero otros no,por ello agradezco cualquier tipo de ayuda al respecto.



Licénidos sin identificar.

Otras son más sencillas de identificar como esta Lampides boeticus

Aquí van algunas imágenes de hespéridos

Thymelicus silvestris

Hespérido sin identificar

Hespérido en posición de descanso.

Por último existen grupos de invertebrados con tal variedad en los mismos que podemos encontrarnos depredadores y presas con multitud de técnicas y estructuras desarrolladas tanto para la caza como para la defensa ante predadores. Ejemplo de estos grupos son los dípteros (moscas) o los coleópteros (escarabajos). Existen moscas que son eficaces depredadoras como las moscas asesinas y también escarabajos que son veloces cazadores como la cicindela, un escarabajo famoso por ser el animal más veloz en relación a su cuerpo. Sin embargo la mayoría de especies de estos grupos actúan como presas dentro de las cadenas tróficas. Es por ello que requieren de fuertes corazas como los coleópteros para defenderse de sus depredadores o bien el desarrollo de vías rápidas de escape como la que desarrollan los escarabajos de la familia Elateridae, comunmente conocidos como escarabajos resorte, los cuales presentan un mecanismo que actúa como una especie de gatillo produciendo un click ( de ahi su nombre anglosajón "Click beetle") que le permite saltar para huir y también le sirve para darse la vuelta si cae panza arriba. Pinchad AQUI para ver un video demostrativo. A continuación una fotografía de uno de los elatéridos que nos podemos encontrar en la Cordillera cantábrica.

Coleóptero de la familia Elateridae

Otro de los grupos comunes de coleópteros en la primavera en nuestras montañas son los cantáridos (grupo emparentado con las luciérnagas) que se caracterizan por presentar unos élitros blandos. De este grupo viene el nombre de la cantaridina, una sustancia tóxica con la que un insecto que antiguamente se consideraba de este grupo (hoy en día pertenece a otro) recubría sus huevos y era considerado afrodisiaco. Parece que a ellos les funciona.

Cópula de Cantharis rustica

También habíamos mencionado a los dípteros, las moscas que todos conocemos. Son considerados uno de los animales más molestos y a mucha gente le provocan asco por desarrollar su vida en ambientes no precisamente higiénicos, sin embargo están considerados unos de los animales más limpios. Si os detenéis un momento a observar una mosca, veréis que cuando no está alimentándose o volando, está limpiándose.

Mosca del estiercol (Scatophaga stercoraria)

Los sírfidos son un grupo de moscas también llamadas moscas cernícalo por poder volar estáticamente en un punto recordando así a los cernidos del cernícalo. La cuestión es que a alguien muy poco familiarizado con los artrópodos puede parecerle una abeja, sin embargo no lo es como se puede apreciar en sus antenas, típicas de dípteros.

Sírfidos del género Eristalis copulando.

La cuestión es que si habéis leido la entrada y visto los videos adjuntos os habréis dado cuenta de que el mundo de los artrópodos es un mundo lleno de técnicas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción y que sirven de inspiración en el diseño de seres extraterrestres. Todo esto sucede a las puertas de nuestras casas, en muchos prados y zonas encharcadas se cumplen los ciclos de los artrópodos. Os invito entonces a que un día, perdáis vuestra vista entre las hierbas y os adentréis un poco más en la magia de lo pequeño y es que últimamente uno disfruta de mucha más exclusividad observando animales de este tipo que observando el oso. Espero que os haya gustado la entrada. Un saludo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Cabra montés en Los Ancares

Han sido varios los años que he visitado las poblaciones de Cabra montés introducidas hace más de 15 años en la zona de los Ancares leoneses. La cabra montesa habitó la cordillera cantábrica hasta el siglo pasado, pero fue una de las pocas especies singulares que se extinguió en nuestra cordillera, junto al lince a mediados de siglo XX o el quebrantahuesos, por mencionar los casos más recientes. Los restos paleontológicos de esta especie en la cordillera son abundantes en simas y pozos, siendo un cráneo de cabra montesa completamente cubierto por restos de calcificación de las estalactitas el más conocido en Alto Sil.
Sin embargo en ciertos puntos de la Cordillera como los Ancares o la montaña de Riaño ha sido introducida la subespecie Capra pyrenaica victoriae correspondiente con poblaciones naturales en la sierra de Gredos, Cáceres o las Batuecas.
La zona en la que han sido introducidas las especies se corresponde con un circo glaciar a una altitud superior a los 1500 msnm con abundantes cortados para que se refugien los ejemplares y alimento. En la misma zona también ha sido introducido el rebeco cantábrico con fines cinegéticos.

Cabrito de cabra montés (Capra pyrenaica victoriae) en Ancares.

En esta época las cabras montesas forman rebaños de hembras con crías y algún macho joven por un lado y machos adultos y algunos otros jóvenes por otro lado. Los grandes machos sólo se acercan a las hembras en la época reproductora que suele coincidir con el principio del invierno. El grupo de hembras con crías pastaba tranquilamente en una ladera cargada de arandaneras a la sombra de los cortados formados por la erosión glaciar hace miles de años.

Hembra adulta de cabra montés (Capra pyrenaica victoriae)

La verdad es que son unos animales bastante confiados para lo que está uno acostumbrado y dejan acercarse sin demasiados problemas, marcando siempre el límite con un agudo silbido y una patada al suelo que indica donde tienes que pararte y dejar que sigan llevando a cabo su vida ante nuestros ojos sin apenas inmutarse.

Retrato de cabra montés



Imágenes de cabras montesas alimentándose y acicalándose en montes ancareses

Eran 4 las subespecies de Capra pyrenaica que habitaban nuestra península hace relativamente poco. La subespecie nominada, Capra pyrenaica pyrenaica, conocida como Bucardo que habitaba los pirineos y cuyo último ejemplar murió al caerle un árbol partido por un rayo en el año 2000. Capra pyrenaica lusitanica habitaba la frontera entre Galicia y Portugal y se extinguió a finales del siglo XIX. Capra pyrenaica hispanica habita sierras de la vertiente mediterránea con gran población en Sierra Nevada. Por último está la subespecie victoriae que es en la que nos centramos. Pinchando aquí podéis ver las diferencias entre las subespecies.
Las cabras fueron saliendo poco a poco de la zona sombría hacia la zona soleada donde dejaron de alimentarse principalmente de hierba y pasaron a alimentarse de las hojas de los abedules que crecen por la zona. Las cabras domésticas ejercían parcialmente, al aparecer en números abundantes en los montes de la cordillera como consecuencia del pastoreo, un papel de saneamiento en muchas ocasiones alimentándose por ejemplo de la hiedra que hoy en día cubre muchos árboles llegando a secarlos. Sin embargo también se alimentan de brotes juveniles de árboles y arbustos impidiendo su proliferación.

Macho joven y 2 hembras de cabra montés

Hembra de cabra montés

Cabra montés alimentándose de las hojas de un abedul.(Como siempre pinchad en la imagen para ampliarla)

Dimos un recorrido por la zona para ver si teníamos suerte con el grupo de machos y dimos con ellos en una cresta donde el viento suavizaba los efectos del calor de media mañana. Como bien sabréis podemos calcular la edad de los machos mirando los anillos o nudos de sus cuernos ya que siempre los conservan sobre su cabeza. Al contrario que las cuernas (ciervos, corzos...) que son caedizas y crecen cada año por completo. Las diferencia entre cuernos y cuernas se aprende pronto en la carrera de Biología. Además los cuernos los presentan los machos y las hembras mientras que las cuernas sólo las presentan los machos (excepto en los renos que también las presentan las hembras). Los cuernos son córneos (restos cuticulares endurecidos sobre un molde interno de hueso) mientras que las cuernas son óseas.


Machos de cabra montés descansando en una cresta.

Para que os hagáis una idea del ambiente y la altitud en la que se desenvuelven estos animales en Ancares, una familia de acentores alpinos se alimentaba de pequeños ortópteros de montaña entre unas rocas cerca del rebaño de los machos.

Juvenil de acentor alpino (Prunella collaris)

Tras la observación de las correrías de los acentores y el disfrute de las espectaculares siluetas de los machos bajo cielo leonés, estos se dirigieron a un cortado sombrío para tumbarse y esperar a que pasase las horas de mayor calor del día. Cuando estos animales se desplazan sus cuernos chocan generando sonidos secos que retumban en los valles, imagino entonces el calibre de dichos sonidos en las peleas invernales de estos animales. Pudimos disfrutar de juegos de jóvenes cabras emulando a los adultos en dichas peleas pero supongo que no son comparables a la embestidas de los adultos desde una posición vertical.
Es cuando los machos están tumbados y más separados cuando puedes individualizar a los individuos, observando sus características y pudiendo diferenciarlos de los demás ya que aunque a primera vista los animales parezcan todos iguales, la genética hace que cada uno sea diferente a los demás y en ocasiones nosotros podemos apreciarlo, igual que el pastor acaba conociendo a cada una de las ovejas de su rebaño. Primero los ejemplares jóvenes.

Macho joven rascándose. Las cabras utilizan los cuernos para rascarse la parte trasera de su cuerpo adoptando la posición que se observa en la fotografía, es un acto que realizan muy a menudo.

Joven descansando.

Macho joven tumbado entre arandaneras.

Machos jóvenes jugando sobre una parte del rebaño.

Ahora os muestro los machos más maduros del rebaño, cada uno en su atalaya observando pacientes el valle y al resto del rebaño bajo sus patas.





Imágenes de machos de cabra montés descansando a la sombra.

La verdad es que impresione observar los movimientos de estos machos entre las peñas y sobre los cortados de estas montañas. Fijándonos bien apreciamos la desarrollada musculatura del cuello de los machos y las callosidades oseas que presentan en la parte frontal de la cabeza para amortiguar los fuertes topetazos en la época de celo.
Finalizo la entrada con una imagen de las cabras con las montañas de la cordillera de fondo como una especie de viaje en el tiempo a la época en la que estos animales poblaban los peñascales de alta montaña sin la intervención del ser humano. Un saludo y espero que os haya gustado la entrada.

domingo, 21 de agosto de 2011

Esto no me lo esperaba...

Cierto es que nada es predecible en la vida del biólogo, naturalista o mero aficionado al campo. Cada salida al campo depara cosas diferentes a las anteriores ocasiones, bien sea momentos observados, bien sea una luz especial, un entorno llamativo, algo que convierte a esas situaciones en únicas e irrepetibles. Sin embargo en otras ocasiones la sorpresa nos la llevamos cuando nos encontramos con especies que están alejadas de su área normal de distribución y que para nada esperamos localizar en nuestra zona de campeo. Voy a dedicar esta entrada a unas cuantas sorpresas que me he llevado en estos años de campeo en cuanto a especies "raras" en la Cordillera Cantábrica.

Comenzaré por el encuentro más reciente que se produjo en la primavera de este 2011 cuando pude observar en varias ocasiones a un ejemplar juvenil de Buitre Negro (Aegypius monachus) tanto en vuelo como posado en las montañas de nuestra cordillera.

Vuelo de juvenil de buitre negro (Aegypius monachus) en el concejo asturiano de Somiedo.

No es del todo difícil encontrarse con ejemplares jóvenes del ave de mayor envergadura de Europa, en zonas alejadas de sus regiones de cría. Son ejemplares en dispersión que moviéndose de forma nomádica se desvían más de lo normal de lugares como Madrid o Extremadura donde se reproducen. La dispersión juvenil es un proceso elaborado por muchas especies animales en el cual se lleva a cabo un desplazamiento exploratorio de los individuos previo a su edad reproductora (el buitre negro alcanza dicha edad a los 4 años). Es un proceso importante y necesario en la dinámica poblacional ya que falcilita la variación genética de las poblaciones al intercambiar individuos entre zonas típicas de reproducción. A medida que avanza la edad de los ejemplares, los movimientos de dispersión disminuyen y se establecen en torno a zonas de reproducción de la especie. La tendencia de la especie es la filopatria, es decir, tienden a reproducirse cerca de donde nacieron, hecho que dificulta la expansión de estas especies.

Como podéis ver fijándose en el color de su cabeza, el buitre negro es un juvenil ya que presenta abundancia de plumas negras en la misma. A medida que envejecen los buitres negros van perdiendo plumas de la cabeza y esta adquiere un tono azulado.
El primer encuentro con este buitre (ya que suponemos que en los 3 avistamientos localizamos al mismo ejemplar) se produjo el 7 de Mayo y el ave sobrevolaba la localidad de Villaseca de Laciana junto a 5 buitres leonados.

Buitre negro (Aegypius monachus) sobre Villaseca de Laciana.

El segundo día localizamos al animal posado en un prado húmedo por el rocío el día 18 de Mayo cerca de La Peral, en Somiedo. Caminaba prado arriba y abajo hasta que finalmente levantó en vuelo momento en que se tomó la fotografía que encabeza esta entrada. Se encontraba solo en esta ocasión.

Buitre negro (Aegypius monachus) posado en un prado florido a finales de Mayo.

El último encuentro con el animal fue el viernes 17 de Junio en la frontera entre Asturias y León, cerca del Puerto de Somiedo. El animal se encontraba cerca del cadáver de un toro al que sacrificaron sus dueños en el monte al haber partido una pata. En esta ocasión aparecía acompañado de una buena cantidad de buitres leonados que también habían aprovechado la ocasión para llenar los buches de alimento.

Buitre negro (Aegypius monachus) junto a la caliza cantábrica (Pinchad en las imágener para verlas a mayor tamaño).

He estado fuera un tiempo y no se dónde estará este buitre ahora pero esperemos que le haya ido bien y que dentro de unos años saque adelante a unos pollos donde quiera que crie.

Si seguimos viajando atrás en el tiempo llegamos al 22 de Mayo del 2009, y es que parece que Mayo es un buen mes para llevarse sorpresas. En este caso nos la dio un individuo adulto de Carraca Europea (Coracias garrulus) el cual se alimentaba de las moscas y escarabajos necrófagos que a su vez se alimentaban de un ratonero muerto bajo un tendido eléctrico cerca de la localidad omañesa de Soto y Amio. Un pájaro con el que todos esperamos toparnos algún día por lo llamativo de sus colores tanto posada como en vuelo. Sin embargo no esperaba encontrarme con ella tan cerca de casa.
Es bastante habitual que individuos juveniles de Carraca se desplacen al norte coincidiendo con la época de cosecha en la que se juntan a bandos de cernícalos para alimentarse de insectos tras el trabajo de las cosechadoras, sin embargo un ejemplar adulto y en época en la que debería estar alimentando a su prole no es tan común.

Carraca Europea (Coracias garrulus) en Omaña.

Aunque estas citas no sean relevantes desde el punto de vista de la ecología de un lugar, ya que la presencia de un individuo de una especie en una zona suele considerarse accidental y no afecta de forma importante a la estabilidad de la región, si que sirve para despertar la curiosidad y preguntarse porqué ese bicho está ahi o porqué en este momento del año. La curiosidad debería ser el motor de todo científico.

Por último llegamos al 10 de Julio de 2008, día en el cual pude observar un juvenil de críalo europeo (Clamator glandarius) cerca de San Emiliano, a escasos 5 km en linea recta del imponente macizo de Ubiña, un lugar al que no solemos asociar la imagen de un críalo. En este caso igual que en el caso del buitre también se trataba de un juvenil en dispersión ya que esta especie también presenta un factor de dispersión bastante elevado. El críalo es una especie parásita, normalmente de córvidos, sobre todo urracas al contrario que el cuco que prefiere parasitar a pequeñas especies de paseriformes. Colocan en el nido de la especie a la que parasitan uno o varios huevos de pigmentación idéntica a la original y de esta forma la hembra incuba los huevos sin preocuparse del nuevo. Para ello se cree que uno de los componentes de la pareja distrae a las urracas mientras que la hembra deposita los huevos en el nido. Es cuando nace el críalo cuando empieza la verdadera competición ya que si el críalo nace antes empuja los demás huevos fuera del nido en el caso de que le sea posible y si convive con los pollos tenderá a expulsarlos también del nido. También los adultos vigilan sus huevos en el nido a pesar de ser acosados continuamente por las urracas para que abandonen la zona. De esta forma los críalos adultos pueden generar daños en los huevos de la urraca para que esta deseche esos huevos y seleccione los más integros entre los que se encuentra el del críalo.

Críalo europeo (Clamator glandarius) cerca de San Emiliano.

Quizá el área de cría del críalo sea más cercana a esta zona que las de las otras especies mencionadas ya que es una especie que cría en la mitad sur de la provincia de León, sin embargo ha sido la única ocasión en la que he observado un críalo en la cordillera. Espero que os haya gustado la entrada. Un saludo.

jueves, 4 de agosto de 2011

De vuelta: Gatos monteses y otras cosas

Hola a todos. Viene siendo costumbre disculparme al inicio de cada entrada por la tardanza en actualizar. La verdad es que entre los exámenes y los 28 días que me llevó recorrer los 790 km que separan Roncesvalles de Santiago de Compostela, no he tenido mucho tiempo para el blog. No obstante si he buscado algún hueco para salir al campo y tengo bastante material acumulado que espero ir subiendo poco a poco en este Agosto que se presenta mas relajado. El problema de ello es que uno no sabe muy bien por donde empezar pero me he decantado por mostrar algunas especies de la cordillera integradas en el verdor intenso de la primavera cantábrica.

Comenzaré con esa especie que tanto me apasiona, como sabréis los que leeis este blog con asiduidad. Se trata del gato montés (Felis silvestris). No está siendo un buen año de observaciones de la especie para mi ya que son solamente 3 en lo que llevamos de año (son pocas en comparación con las contadas hace un par de años), sin embargo han sido observaciones de gran valor por producirse en zonas en las que nunca había visto a uno de estos sigilosos animales. Hablar de gato montés es hablar, por lo general, de bosques y prados. De ahí el valor de estas observaciones, que se produjeron en zonas en las que no existen prácticamente masas forestales, la vecina comarca de Babia.
Gato montés (Felis silvestris) en ambiente de matorral

El ejemplar de la fotografía puede ser un individuo juvenil o bien una hembra ya que los rasgos suavizados y el tamaño de la cabeza así parecen indicarlo. Moraba en busca de algo que llevarse a la boca en una zona pedregosa con algún matorral disperso. La cola erizada en actitud de concentración en el afán de encontrar alimento. El morado de las flores de las Ericaceas y la ligera luz que todavía se filtraba entre las nubes hace que esta imagen sea una de las que más me gusta de las que he conseguido hasta ahora de la especie.

Gato montés (Felis silvestris)

En este caso este otro gato montés permanecía sentado en el límite entre las hierbas altas y la zona pacida por el ganado, siendo en la segunda, más sencillo para el gato, el desarrollo de las técnicas de caza de micromamíferos. También se trata de un ejemplar juvenil posiblemente. La verdad es que siempre es una alegría encontrarte con individuos de una especie por la que tienes especial interés, en zonas diferentes a las habituales. Es una sensación parecida a la de encontrarte con un amigo en un otro país sin haberlo planeado.
Ahora que han segado los prados supongo que aumentará el número de avistamientos de la especie que llevo en este 2011 además de tener la posibilidad de poder seguir aprendiendo cosas sobre los monteses mediante la observación directa en su medio natural.

La primavera es sin duda, la estación con la que me quedaría para fotografiar la naturaleza. El verde que lo envuelve todo, el gran número de especies animales que despiertan del letargo invernal (tanto vertebradas como invertebradas), la variedad de plantas que lucen sus mejores galas, las temperaturas suaves que motivan a las especies animales a parmanecer más activas durante todo el día, etc.
Claro síntoma de la llegada de la primavera en la Cordillera es la aparición de las flores de los narcisos (o "Gritsándanas" en patsuezo) que llenan los prados húmedos de los valles y brañas de un color amarillo.



Narcisos (Narcissus pseudonarcissus) o gritsándanas

Curiosa debe ser la vista de estos prados desde las alturas, una vista con la que se encuentran todas las aves migratorias que vuelven en primavera a la península para criar, completar su ciclo vital y regresar al sur en Septiembre. Una de las especies más llamativas es el alimoche (Neophron percnopterus). Otros años las observaciones de esta especie solían producirse en zonas abiertas de la alta montaña, sin embargo han sido muchas veces las que he observado alimoches este año sobrevolando bosques y en fondos de valle. Esta especie lleva a cabo un viaje épico cruzando el desierto del Sáhara y el estrecho año tras año para reproducirse y de vuelta para pasar el invierno. Puede verse de forma muy gráfica aquí

Alimoche (Neophron percnopterus) sobrevolando una ladera forestal

Otra de las rapaces que realiza un viaje a la península desde Africa para criar es el aguilucho cenizo (Circus pygargus) cuya silueta de alas largas y sus vuelos que recuerdan a una cometa pueden verse en nuestros campos desde el inicio de la primavera. Seguramente todos habéis observado en más de una ocasión las técnicas de caza de esta especie consistentes en planear sobre prados o matorrales con los ojos clavados en el suelo sin batir practicamente las alas y dando un quiebro brusco para caer directos al suelo al percatarse de la presencia de una presa en potencia.


Macho de aguilucho cenizo (Circus pygargus) desarrollando técnicas de caza típicas de la especie (Pinchad en la imagen para ampliarla)

La primavera es una época en la que los campos se innundan de sonidos que han estado ocultos por las nieves invernales y que parece que aumentan su volumen a medida que los días se alargan y aumentan las temperaturas. Uno de los cantos más escuchados en los campos ibéricos es el de la perdiz roja (Alectoris rufa). Los machos escogen un punto elevado desde el cual emiten su canto para atyraer a las hembras y poder reproducirse.

Macho de perdiz roja (Alectoris rufa) cantando

Muchas especies de anfibios que permanecen en letargo durante el frío invierno reciben ansiosas la primavera para completar su ciclo reproductor y dar lugar a una nueva generación de individuos que ha de sobrevivir a los peligros de la naturaleza. Los anfibios normalmente siguen la estrategia de la R, es decir, ponen muchos huevos que originan gran cantidad de juveniles con una tasa de mortalidad elevada, de los cuales sobrevive un pequeño porcentaje. Una de las formas mas comunes de cortejar a las hembras en el mundo de los anuros es mediante el canto, las ranas hinchan sacos en la zona ventral o bien lateral produciendo sonidos característicos que llamarán la atención de las hembras y a su vez dejarán claro su estatus a otros machos competidores.

Rana común (Pelophylax perezi) con sacos bucales en las comisuras de la boca

Ranita de San Antonio (Hyla arborea) con saco bucal en la zona ventral

Más sigilosos son los urodelos, pero también desarrollan sus pautas de apareamiento en los días lluviosos de primavera.

Salamandra común (Salamandra salamandra)

Unas de las zonas donde más explosiva es la primavera es en la alta montaña, donde todo se acelera ya que el tiempo en la que la nieve deja la tierra al descubierto es mucho menor que en los fondos de valle y por ello todo ha de funcionar a una velocidad mayor. Los rebecos alumbran a sus crías en la primavera a la vez que dejan atras sus lanas invernales para dar paso a un pelaje más fino y rojizo.

Rebeco (Rupicapra pyrenaica parva) cambiando el pelo.

A medida que ganamos altitud aparecen especies como el gorrión alpino, el cual cría principalmente por encima de los 1900 msnm y se alimenta de los artrópodos que viven en las praderas alpinas y subalpinas, en este caso, del entorno de Ubiña. En mi opinión es una de las aves más bonitas de la cordillera cantábrica con las placas alares blancas en vuelo contrastadas con el negro del dorso. No tenía una foto decente de este animal y todavía puede mejorarse, pero teniendo en cuenta la zona en la que está fotografiado tiene bastante valor para mi. Esta especie es más fácil de localizar y fotografiar en ciertas zonas de Picos de Europa y del Pirineo, sin embargo son pocas las fotografías que he visto de esta especie en la zona occidental de la Cordillera Cantábrica.

Gorrión alpino (Passer montanus) fotografiado en el occidente de la cordillera.

Para rematar la entrada os dejo una de las imágenes que más me gusta de esta primavera, una cierva en un prado florido con un ligero contraluz que deja ver los insectos revoloteando alrededor del cérvido. Espero que os haya gustado la entrada y me comprometo a actualizar más a menudo (al menos hasta que ponga esto al día). Un abrazo y gracias por visitar el blog.

Hembra de ciervo (Cervus elaphus) en un prado primaveral