La berrea es un ritual natural al que he asistido desde que tengo memoria. Tenía 6 años cuando ya pateaba los hayedos con los "fleitos" pegándome en el pecho y mojándome con el rocío de la mañana. Es un acontecimiento que ha sufrido un boom turístico en la última década. Recuerdo cuando íbamos a la berrea y no nos encontrábamos con nadie. Alguna vez un guarda acompañado por cazadores pero poco más. Sin embargo la explosión de la "conciencia ecológica" (va entre comillas porque no es una conciencia real, ojalá lo fuese) y la asistencia de cada vez más ecologistas de asfalto a los montes hace que la berrea ya no transmita esa sensación de contacto entre tú mismo y la naturaleza que tenía hace unos años.

Este año he asistido menos de lo normal a la berrea y sin embargo fue el año que mejor la he disfrutado y observado los rituales típicos de comportamiento. En la berrea los machos de ciervo normalmente van creando un harén con hembras, hembras con crías y demás. Dicho harén lo defienden de otros machos y copulan con las hembras del mismo. Este año sin embargo pude ver otro de los protocolos no tan conocidos. En el mismo varios machos se reúnen en una zona donde aparecen un par de hembras en celo. Es entonces cuando estos machos rondan a la hembra, berran y se pelean para ganarse el permiso de la hembra y reproducirse.

Es un periodo de gran esfuerzo y desgaste físico para los machos de esta especie ya que en muchas ocasiones no tienen tiempo para alimentarse como deberían, al tener que permanecer alerta constantemente tanto para evitar que otros machos se acerquen, como para evitar que se vayan las hembras. Cuando una hembra intenta alejarse del macho este la ataja de forma que la hembra se ve obligada a dar media vuelta y volver al harén.
Cuando dos machos se aproximan demasiado con una hembra cerca, suele terminar en un encontronazo en el cual los machos bajan sus cabezas y entrelazan sus cuernos produciendo un sonido seco como el del romper de leña en el bosque. Suelen ser encuentros breves pero en ocasiones pueden durar algunos minutos. Normalmente no suelen causar graves daños pero si hay casos de muerte en los que un ciervo clava una luchadera en el cuerpo o cabeza del contrincante acabando con su vida. Las heridas mas normales son cortes o rotura de alguna punta de los cuernos.

No siempre se llega a la pelea. Lo que suelen hacer los machos es cabecear en los helechos y el monte bajo para demostrar su fuerza al arrancar fragmentos de los mismos. También las berridas tienen un efecto importante, claro está. Sin embargo no solo influye la intensidad del berrido, sino que la duración, el tono, lo grave o aguda que sea.. son un cúmulo de factores que hace que las hembras se decanten por unos u otros machos. Hay que tenr en cuenta que ya que van a aportar su vientre y nutrición para las crías durante la gestación y la lactancia han de buscar un macho con unas cualidades que compensen dicho gasto, para asegurar de alguna forma el éxito de la prole.

Sin embargo no siempre los machos que a priori son los que parecen tener más descendencia terminan siéndolo. Existen machos oportunistas, con menos fuerza y cualidades que esperan en los piornales a que pase alguna hembra despistada del harén para copular con ella.
La mayoría de fotografías de berrea están realizadas en zonas de monte mediterráneo como Cabañeros, el alto Tajo y otros lugares similares. Sin embargo el contemplar este espectáculo en la cordillera con la sensación de que en cualquier momento puedes ver un oso o un lobo hace que tenga una magia muy especial.

Una curiosidad es que yo he escuchado ciervos berrar en Julio, en una sierra asturiana. Por tanto los ciervos no usan este método exclusivamente para el celo sino que puede que sirva para algo más.

Y es cuando la berrea da sus últimos coletazos cuando la paleta de colores amarillos y rojizos comienza a pintar los montes cantábricos dejando imágenes impactantes para nuestra retina. En realidad en la mayoría de casos no es que aparezcan nuevos pigmentos en las hojas, sino que los pigmentos verdes (clorofilas) se degradan dejando a la vista los pigmentos amarillos y naranjas (carotenos) que llaman tanto la atención.


También las salamandras con sus colores negros y amarillos adornan los suelos de hojarasca de los bosques norteños, aportando su nota de color al espectáculo del otoño.

Vemos por tanto que a pesar de que nuestros calendarios marquen el tiempo de una forma que nos es más o menos útil, la naturaleza sigue su ritmo sin guiarse por cánones establecidos y basándose solo en si misma. Espero que os haya gustad la entrada y un saludo.
6 comentarios:
Muy guapas César, una pasada!!
quiero decir Héctor, jaja, joder, la edad hace estragos
Maravilloso paréntesis entre tus crónicas escocesas. Me alegro de que por fin este año los venaos se hayan dejao hacer.
Ojalá podamos disfrutar muchos años más del espectáculo de la berrea y que esa falsa conciencia ecológica que tiende a convertirla en un circo, se convierta en conciencia real o desaparezca como una moda pasajera.
Hola Héctor. Sobre tu apreciación de oir berridos en Julio: Me sorprendí mucho en pleno calor veraniego (final de Agosto)escuchar en una enorme finca de 9.000 Has en Albacete propiedad de un famoso ganadero,escuchar a varios ciervos berreando, cuando el calor era de "horno", no había llovido nada, la bellota aún no había caido,etc. Creo es muy interesante investigar este aspecto. Gracias por tu bello Blog.
Qué fotos!!!
Yo tengo la suerte de haberla escuchado este año, sin buscarla, en soledad, ya en medio de la oscuridad. Emocionante e impresionante asistir a ese espectáculo.
Muy chulas las fotos. La berrea es todo un acontecimiento, nosotros lo estamos viviendo estos días, esperemos que podamos compartir buenas experiencias.
Un saludo
Publicar un comentario