viernes, 4 de septiembre de 2009

Pirineos (Segunda parte)

La crónica del segundo día en los pirineos es más breve. Nos dedicamos a buscar pequeñas joyas de la herpetofauna de la región. Y es que hay que mirar para los bichos grandes pero también para los pequeños.
El primer objetivo del día era ver tritón pirenaico, un urodelo de piel rugosa que habita en los torrentes del pirineo. Las indicaciones nos llevaban al remanso de un riachuelo en el cual pudimos ver bastantes ejemplares. De todos los tamaños e incluso realizando cópulas con el nudo característico que produce el macho con su cuerpo alrededor de la hembra. Aquí van un par de fotos del tritón pirenaico. En la primera podéis apreciar la piel rugosa y la linea vertebral amarillenta. En la segunda se puede ver el color anaranjado del vientre y las excrecencias córneas oscuras de la punta de sus dedos.

Tritón pirenaico (Euproctus asper) macho

Macho de triton pirenaico

Mientras fotografiábamos a los tritones, una pareja de pito negro nos deleitó con sus cantos y vuelos. Yo ya había visto y escuchado al Dryocopus aquí en mi tierra, pero mi padre lo vió ese día por primera vez. Las alas de este enorme píccido cortan el aire haciendo un ruido bastante audible a corta distancia. Otro de los iconos del pirineo había sido visto sin buscarlo.
En nuestra estancia en los pirineos pudimos ver gran número de ranas bermejas. Sin embargo la tonalidad dominante en la zona en la que nos movimos era amarillo-dorado. Aqui en la cordillera casi todas las que veo son pardas o rojizas, sin embargo allí no. Adjunto una foto de uno de los ejemplares de Rana temporaria del
pirineo.

Rana bermeja (Rana temporaria)

Decidimos visitar ahora una zona bastante buena para víbora aspid, sin embargo no hubo suerte esta vez ya que la Vipera no apareció. Dimos vueltas a unas cuantas piedras, bajo las cuales también nes encontramos con alguna sorpresa. Me refiero a un ejemplar de sapillo moteado que nos topamos bajo una roca. No llevaba intención de encontrarme con esta especie, sin embargo nos sonrió la fortuna y pude añadir este anuro al conjunto de anfibios de los que he disfrutado a lo largo de mi vida.

Sapillo moteado (Pelodytes punctatus)

De camino al hotel pudimos presenciar un buen bando de milanos (reales y negros) que supongo estaban en plena migración. Los reales comienzan a llegar y los negros a irse. También comentar que me sorprendió el buen número de águilas calzadas que hay en el pirineo comparado por ejemplo con la zona en la que yo me muevo normalmente.
La crónica de hoy ha sido mas escueta que la de ayer pero la vivencia fue igualmente apasionante. Espero que os guste y un saludo.

2 comentarios:

Jesús Dorda dijo...

Buena suerte con los herpetos. En la zona de Pirineo aragonés por la que me he movido con más frecuencia han disminuido mucho y en arroyos dende veías una decena de tritones en un corto paseo ahora no ves ninguno.
También son frecuentes las lagartijas vivíparas.
Las víboras, como todas las serpientes, son caprichosas e impredecibles.

David Álvarez dijo...

Muy guapas las fotos Héctor. Los anfibios y reptiles enganchan, y mucho.
un abrazo