lunes, 25 de noviembre de 2013

Un año en la vida del gato montés: El otoño.

Esta será la última de las entradas dedicadas al ciclo anual en la vida del gato montés (Felis silvestris) en la Cordillera Cantábrica. El otoño al igual que la primavera es una época de transición. En este caso pasamos de las altas temperaturas veraniegas, al frío invierno, época de escasez alimenticia y en la que los animales homeotermos (animales de sangre caliente y que tienen la capacidad de generar calor mediante reacciones bioquímicas en su interior) ,entre los que se encuentran los gatos monteses, han de obtener energía para la síntesis de calor y no morir congelados.

Macho de gato montés (Felis silvestris) en otoño.

En otoño el gato ha de cazar constantemente para obtener reservasde cara al invierno y tras las múltiples cacerías que efectúa en esta época los gatos normalmente dedican tiempo al cuidado de su pelaje y a la limpieza del mismo ya que en el frenesí de los lances se manchan de tierra y sangre. En el siguiente video podéis ver momentos de limpieza del gato montés en los que presta especial atención a las almohadillas plantares y al pelaje de sus patas. Para ver el video pulsad en Vimeo y marcad el icono HD además de escoger la opción de pantalla completa.


Dado que en invierno es más dificil conseguir alimento, el otoño consiste básicamente en una estación de engorde para el gato montés como conducta previsora ante el implacable invierno. En otoño los prados están verdes y la tierra blanda por lo que los roedores abundan en los mismos y los gatos se aprovechan de ello. Dicho comportamiento podría recordarnos al de los animales que hibernan como por ejemplo el oso pardo para el cual el otoño es una época de obtención de reservas energéticas mediante la injesta de alimentos como castañas, hayucos o bellota. Sin embargo el gato no lo hace para entrar en un estado de dormancia en el que reducen sus constantes vitales, ya que los gatos no hibernan, aunque la bibliografía recoge que pueden permanecer inactivos ante fuertes temporales invernales hasta 24 horas. Simplemente lo hacen para tener una reserva energética realmente útil en los momentos de escasez tan abundantes en invierno.

Gato montés alimentándose de una rata topera (Arvicola scherman) en el otoño cantábrico.

Gato montés relamiéndose tras la ingesta de un roedor

El aumento de masa corporal de los gatos monteses durante esta época es patente y observándolos a distancia mediante el uso de un telescopio se aprecia perfectamente el engorde de estos animales cuyo vientre en ocasiones está a punto de rozar el suelo. De la misma forma, tras el invierno, el desgaste ocasionado por la climatología, la escasez de alimento y el estrés del celo hace que tantas reservas adquiridas antes de la estación blanca hayan merecido la pena. Como muestra de ello podéis observar las siguientes fotografías en las que comparamos imágenes del mismo ejemplar de gato montés a mediados de otoño y tras el invierno tomadas con 5 meses de diferencia.

Aspecto de macho de gato montés en otoño. Se aprecia la gran reserva energética de cara a afrontar el invierno.

Aspecto del mismo gato montés tras el invierno. La pérdida de reservas en forma de grasa es considerable.

En este momento el celo de los gatos monteses se acerca y los machos comienzan a deambular por los territorios marcando los mismos mediante señales olorosas y excrementos en zonas visibles. También son habituales las nevadas otoñales inesperadas por lo que los animales realizan algún que otro desplazamiento altitudinal. Este año he podido observar como ante una de estas nevadas uno de los gatos se desplazó a lo largo de varios días hacia zonas más bajas del valle, hecho que aprovechó otro macho para adentrarse en la zona habitual de campeo del primero y dejar su olor en todas las zonas posibles. Este último ejemplar se caracteriza por presentar una pequeña mota blanca en la cola y sobre todo por ser tuerto ya que una nube blanca cubre su ojo derecho.

Macho de gato montés tuerto y con mancha blanca en la maza negra de la cola.

Macho de gato montés tuerto dejando una marca olorosa en unos juncos dentro del territorio de otro macho de gato montés.

La pérdida del ojo pudo ser ocasionada por una pelea con otro macho para defender el territorio (por ello aprovecha a adentrarse en territorio "enemigo" ante la ausencia de su dueño), al pelearse con una hembra (ya que los encuentros amorosos de estos animales como en la mayoría de felinos son bastante violentos) o simplemente al golpearse el ojo con una rama o un espino al huir ante algún peligro. He de decir que el gato tuerto se defiende perfectamente ya que capturó presas en los dos intentos que hizo mientras lo observaba. Su estado era nervioso e inquieto moviendo la cabeza continuamente hacia los lados con el fin de cubrir el punto ciego de su lado derecho.

Como dije anteriormente los machos de gato montés depositan sus excrementos en zonas visibles junto a caminos o sobre tapines en su territorio y normalmente lo hacen en las zonas más utilizadas por los mismos. En general diferenciar los excrementos de gato montés de los de gato doméstico no es demasiado complicado ya que, según la bibliografía, los gatos domésticos entierran sus excrementos por norma general mientras que los monteses no. El aspecto de los excrementos es el de una serie de segmentos cuyos extremos encajan siendo cóncavo en uno y convexo el siguiente. La composición generalmente es de pelo ya que su alimento principal ocupando casi el 85% en la cordillera son los roedores. En zonas donde habita el conejo (Oryctolagus cuniculus) este pasaría a ser la presa principal, sin embargo no existen apenas conejos en la Cordillera Cantábrica. El 15% restante lo ocupan reptiles, aves, etc. A veces también podemos encontrarnos hierba en los excrementos, la cual es ingerida por la especie para purgar su aparato digestivo. En la imagen podemos ver (aunque la imagen no sea buena) un grupo de excrementos de gato montés con la configuración en segmentos y con pelo como componente principal. A la izquierda aparece algún excremento posiblemente de zorro en el que se aprecia la ingesta de fruto aunque también podría tratarse de un mustélido tipo marta/garduña. Es habitual que los puntos de deposición de excrementos de fauna coincidan y muchas veces podemos encontrar los de varias especies juntos. Dentro de los excrementos del gato el situado más a la derecha presenta hierbas organizadas en pincel que ha expulsado el gato tras haberlas ingerido para purgar su intestino.

Esquema descrito anteriormente.

En esta época tampoco es extraño encontrarse con gatos monteses en las proximidades de poblados y entornos humanizados a pesar de la presencia de ganado en la mayoría de prados aledaños a los pueblos. Los gatos y el ganado simplemente se miran sin darse mayor importancia. A continuación podéis ver un vídeo de interacción entre gatos monteses y otros habitantes de la Cordillera Cantábrica.

Hembra de gato montés en un entorno humanizado con múltiples vallas y un pueblo al fondo.


Los valles aparecen helados cada mañana y las montañas pintadas de blanco. Poco a poco la nieve descenderá cubriéndolo todo con un manto blanco y poniendo a prueba a los múltiples habitantes de estas montañas. Comenzará de nuevo la época más intensa en el ciclo vital del gato montés y este volverá a repetirse otro año más. Espero que os hayan gustado las entradas dedicadas a la vida de este misterioso animal en las montañas de la Cordillera Cantábrica y que hayáis disfrutado tanto leyéndolas como yo escribiéndolas. Un saludo y gracias por visitar el blog.

Macho de gato montés en un prado otoñal.

13 comentarios:

Javi dijo...

creo que la ultima foto es mi favorita. :) Estoy casi empachado de tanto gato montes :p A ver si con lo aprendido, veo alguno que no sea de pixeles! :D

David Alvarez dijo...

Héctor, te superas en cada entrada. Ya no se que más ponerte.
Una serie guapa de verdad, voy a empezar a llamarte Don Gato.

un abrazo

Pedro Alonso dijo...

Una pasada,como todas las demas entradas, un saludo

Juan Manuel Pérez de Ana dijo...

Ni me imaginaba que se pudieran hacer fotografías y vídeos de un gato montés salvaje de esta manera. ¿Cuál es el truco para conseguirlo?

Manuel dijo...

Gracias por dedicar tu tiempo a este blog.
Impresionantes las imagenes y aun mejores los textos.
Los que no veremos jamás un bichillo de esos disfrutamos de verdad con este blog,

John Shackleton dijo...

Muy buenas fotos y entrada Hector. Gracias por compartir.

Un saludo, John.

Tom dijo...

Enhorabuena por tu estupendo blog, tus alucinantes fotografías y tus didácticos vídeos. Yo al menos me conformo con tener un Felis catus en casa y comprobar que su comportamiento es similar al Felis silvestris. Espero que sigas deleitándonos con más fotos y vídeos.
Un saludo

Kizas Izas dijo...

Fotos maravillosas!! K suerte poder disfrutar así del gato montés!!

De paseo por la naturaleza dijo...

Última entrada del gato montés pero igual de interesante que las demás. Las fotos, como siempre, son impresionantes. ¡Vaya colección de fotos que tienes del gato montés!Un saludo.

Ignacio Suarez Bertrand dijo...

Buenas, me han parecido extraordinarios tus reportajes. No quiero ni pensar el trabajo que hay detras de ellos.
Gracias.

Ricardo Arenales Trigueros dijo...

La mirada de este animal invita a salir una vez más al campo a encontrarlo...

Miguel Juan dijo...

Simplemente quiero felicitarte por tu trabajo. Lo que está muy bien hecho hay que reconocerlo. Muchos ánimos para seguir mostrando ese lado de la naturaleza que a muchos se nos escapa por la distancia o por la torpeza de nuestros ojos. Saludos.

Dani dijo...

Una maravilla, como todo lo que aparece en tu blog. En el mes de diciembre tuve la suerte de disfrutar durante más de una hora de las "andanzas" de un gato montés en la zona de la montaña de león. Desgraciadamente mis fotos no tienen ni la mitad de la mitad de calidad de las que aquí expones.
Un saludo